Send to a Friend Print

Historia del Santuario Nacional de San Judas

El Padre Claretiano James Tort, C.M.F. fundó el Santuario Nacional de San Judas

El Santuario Nacional de San Judas fue fundado por los Misioneros Claretianos a través del Padre James Tort, C.M.F. en el tiempo en que era párroco de la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe. Muchos de los miembros de la parroquia en aquel tiempo eran hispanos inmigrantes que trabajaban en las fábricas cercanas de las que despidieron a muchos trabajadores a comienzos de 1929. El corte de empleos fue consecuencia de la depresión económica que comenzó por la caída del mercado de valores en Wall Street en octubre de ese mismo año.

El padre Tort vio la desesperada situación de los trabajadores de su parroquia y sus familias, más de un 90% de los cuales fueron despedidos sin siquiera cobrar su salario y en una muy difícil situación económica. En aquel tiempo el seguro de desempleo y los beneficios de la Seguridad Social aún no existían.

El padre Tort veía cómo la gente hacía largas filas para pedir comida en las despensas comunitarias. Veía a los niños mal alimentados y su corazón empezó a buscar alternativas y ayuda de los hermanos, católicos y no católicos. Oró por y con su gente. Él había comenzado la construcción de una iglesia, pero el dinero era tan escaso, que sintió que tendría que abandonar el proyecto.

El padre era devoto de San Judas Tadeo, que era relativamente desconocido para la población católica de aquel tiempo. Durante la Edad Media había existido una gran devoción a San Judas, pero, tal vez porque su nombre se confundía con el del traidor Judas Iscariote, a lo largo del tiempo, la devoción había ido decreciendo hasta casi desaparecer.

Noche tras noche, sin embargo, el padre Tort continuaba rogando a San Judas, pidiendo su intercesión; le prometió que, si se podía terminar la iglesia, construiría un santuario en su honor. En su esfuerzo por levantar los espíritus decaídos de la gente de su comunidad, el padre Tort comenzó una devoción continua a San Judas Tadeo. La primera novena en honor del santo se celebró a partir del 17 de febrero de 1929.

Los devotos de San Judas Tadeo

Durante la Cuaresma de 1929, el Padre Tort notó que muchos de sus feligreses oraban ante la estatua de San Judas. Cuando se cubrieron las estatuas con telas moradas durante la Semana Santa, el Padre Tort discretamente movió la de San Judas a un lugar prominente al lado del altar de la iglesia.

Los feligreses de Nuestra Señora de Guadalupe dieron una respuesta muy positiva a la devoción a San Judas y la gente acudió en masa a los servicios de la novena solemne que concluyó el día de la fiesta del santo—28 de octubre de 1929—un día antes de que se desplomara la Bolsa. Más de mil personas llenaron la iglesia para escuchar la novena.

Por fin llegó algún dinero para la iglesia—no lo suficiente para garantizar la seguridad, pero sí para continuar las obras espirituales y sociales de la parroquia. Más adelante llegó ayuda para completar la iglesia en la que se estableció un modesto santuario a San Judas.

La noticia de la devoción a San Judas se extendió gradualmente desde el último rincón de Chicago hasta otras partes del país. Durante la depresión económica de los años 30 y durante la Segunda Guerra Mundial, miles de hombres, mujeres y niños acudieron a las novenas del santuario y la devoción al santo patrón de los casos desesperados se extendió por todo el país.

Debido a que la mayoría de los devotos no pueden asistir personalmente a la novena en el Santuario Nacional de San Judas (la novena comienza en un sábado en la tarde y termina nueve días más tarde en un domingo en la noche), la oficina del Santuario Nacional de San Judas en Chicago envía por correo la novena a los devotos en todo el país para que quienes quieran hacer las oraciones en su casa o en diferentes lugares puedan hacerlo.

Hasta el día de hoy, las cartas que se reciben en el Santuario Nacional de San Judas son testimonio de inspiración para los fieles que se mantienen unidos con Dios por medio de las oraciones a San Judas.

El Padre Joachim de Prada, C.M.F., uno de los sucesores del padre Tort en la dirección del Santuario, comentó una vez:

"El constante interés en San Judas indica que la mano de la Divina Providencia está actuando. La transformación que ha obrado San Judas en la vida espiritual de muchos miles de personas que siguen esta devoción es muy grande."